domingo, 11 de abril de 2010

Primera Semana Vocacional 2010

Del 12 al 16 de Abril vamos a vivir en nuestro colegio la primera semana vocacional del presente año. Me han pedido que aperture dicha semana y quiero hacerlo a partir de esta reflexión.
San Antonio María Claret fue un tipo con todas las posibilidades humanas de realización personal, tenia un seno familiar cercano, tenia unos padres que pronto hicieron que se desarrolle en él las capacidades para el dibujo y para el tema de telares, se cuenta que era el mejor, muy pronto su padre recibió propuesta de aliarse con otras personas por las capacidades de Antonio y veían en él un eminente empresario y artista y por si fuera poco con buenas actitudes para llegar a los subordinados, un buen gerente de recursos humanos.
Las desiluciones de su vida no fueron provocadas por él, sino por terceros, amigos suyos, en los cuales el aprendió a la relativizar lo que tenia. Recuerden el engaño del amigo con el cual jugaban las loterías y que les iban muy bien. La Esposa de un amigo suyo que se le insinuó aprendiendo con ello como el amor humano es frágil y cuan sencilla es la infidelidad. Antonio aprendió en todas estas experiencias la relatividad de este mundo engañoso muchas veces y en el cual no se consigue la verdadera realización y la verdadera felicidad.
Terminaron de golpear estas vivencias las palabras del Señor: "De que le vale al hombre ganar el mundo entero si al final se pierde a si mismo". El mismo Antonio dice en su autobiografía que estas palabra calaron tan hondamnete en su alma que le hicieron replantearse su destino, lo que Dios quería de él.
Antonio no deja esta vida humana por decepción o por malas experiencias o por traiciones. Lo deja por que no encontraba su realización y su felicidad plena, no estaba aquí aquello que a él lo podía hacer feliz.
Y cuanto ayudo su padre a quien él siempre acudía y le daba buenos consejos. El propio Antonio cuenta en su autobiografía como su padre le dio pena esta decisión, lo hiso enfrentar con aquello que podía perder, pero que al fin si era voluntad de Dios no podía impedirle, lo único que le pedía es que no fuera cartujo sino de parroquia y así fue. Este Padre, una persona de fe que no se opone a los designios de Dios sino que pide que se aclare para enrumbar, estos padres valientes es lo que hoy necesitamos para que nuestros jóvenes puedan responder a la vocación. Que el Señor siga llamando a jóvenes de nuestro colegio claretiano de lima.

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